Una sima en los Picos de Europa, a más de 2.300 metros de altitud, ocultaba una acumulación de más de 1.000 kilos de residuos. La Federación Cántabra de Deportes de Montaña y Escalada, en colaboración con la Federación Cántabra de Espeleología, ha llevado a cabo una compleja operación para extraer bricks, botellas, metales, sillas rotas, bombonas de gas y otros objetos de la grieta kárstica.
El hallazgo, que forma parte del proyecto LIBERA de Ecoembes, revela un problema que se ha ido agravando con el paso del tiempo. Debido a las bajas temperaturas de la montaña, la basura no se degrada, sino que se fosiliza, creando un peligroso foco de contaminación. El agua del deshielo, al lavar estos residuos, podría estar filtrando químicos, microplásticos y metales pesados a los acuíferos subterráneos que abastecen a pueblos enteros.
Rescate en las alturas
La extracción de la basura ha sido un desafío logístico. Ante la imposibilidad de acceder con vehículos, los equipos de montañeros y espeleólogos instalaron un sistema de poleas para subir las sacas hasta la superficie. Posteriormente, un helicóptero trasladó las bolsas a un punto seguro para su gestión y reciclaje. Sara Novoa, vicepresidenta de la FCDME, confirmó que la operación se desarrolló “según lo previsto y sin incidentes”.
Esta acción se enmarca dentro del programa de Apadrinamiento de Espacios Naturales, que desde 2017 ha movilizado a casi 14.000 voluntarios para retirar 148,6 toneladas de residuos en 919 puntos críticos de toda España. El proyecto LIBERA, impulsado por SEO/BirdLife y Ecoembes, busca concienciar sobre el impacto de la “basuraleza” en entornos naturales.
Casos similares se han detectado en otras zonas de España, como en el pozo negro del Monte Serantes (Bizkaia) o en cuevas de las sierras de Cartagena, Lorca y Águilas (Murcia). Incluso, en el Himalaya, el Ejército de Nepal realiza campañas anuales para recoger toneladas de residuos en las laderas de los ochomiles.
El coste de extraer un kilo de basura de un lugar de difícil acceso como este supera en miles de euros su valor comercial original. La legislación actual tipifica como infracción muy grave el vertido de residuos en espacios protegidos, con sanciones económicas que pueden alcanzar los 3.500.000 euros en el caso de residuos peligrosos.
